miércoles, 17 de septiembre de 2014

Fomentar la lectura de libros no como obligación social o individual, sino como acto libre y como encuentro amoroso

Interesante reflexión de Juan Domingo Argüelles  en referencia a la promoción y fomento de la lectura. Disponible en el prólogo de su libro:  Si quieres lee.. Contra la obligación de leer y otras utopías lectoras. Madrid: Fórcola, 2009.

"Soy realita y creo en lo posible. Soy racional apasionado y no me empeño en lo imposible, pero me gusta pensar que algunas cosas que creemos realizables, bellas y buenas, pueden alcanzar un punto de concreción (sin quimeras fantasmales), en tanto no nos alistemos en las filas del fanatismo. La libertad de cada quien es lo principal, por nobles que nos parezcan ciertos quehaceres deleitosos, por mucho que creamos que todos los seres humanos serían mejores si leyeran libros.

No soy un desilusionado de la promoción y el fomento de la lectura; lo que me decepciona es que muchas campañas y programas de lectura nada tengan que ver con la realidad real y sí mucho con lo ilusorio. Que cada quien lea lo que le dé la gana y si, como promotores o mediadores, tenemos la humildad de no estorbar sino de alentar este proceso y este impulso en los demás, entonces podremos ver que hay más lectores que los que estiman las estadísticas oficiales y los discursos que se basan en estas estadísticas y proyecciones.

Si sensatamente, acompañamos nuestras certidumbres de una buena ración de dudas, nuestro entusiasmo de un poco de escepticismo racional, tal vez podamos ayudar más y mejor a la promoción y al fomento del libro, que con todas nuestras obstinaciones repletas de dogmas y fanatismos culturalistas. Padecí una época dogmática y autosuficiente que sólo contribuyó a mi orgullosa pedantería de “buen lector inteligente”, sin darme cuenta entonces que esa pedantería negaba mi presunta inteligencia. No se puede ser, al mismo tiempo, pedante e inteligente.

Fomentar la lectura de libro no como obligación social o individual, sino como acto libre y como encuentro amoroso. Que lean lo que quieran y cuando quieran, y si no quieren leer que no lean. Lo único sensato y noble que podemos hacer es estar ahí, cordiales y sin moralizaciones ni imposiciones, cuando decidan probar a qué sabe la lectura. Mucho ganaríamos si, además del analfabetismo funcional, combatiéramos con igual énfasis el analfabetismo moral, ético e intelectual que con bastante frecuencia es independiente de la lectura de libros, y de la educación y la escolarización siempre o casi siempre asociadas al deber de leer."

viernes, 18 de julio de 2014

Prácticas pedagógicas innovadoras que consideran el sentido del aprendizaje escolar en el centro de la acción educativa

Aula de ... El sentido del aprendizaje hoy. Monográfico de la revista "Aula de innovación educativa". Núm.232. Junio 2014. Graó.

Este artículo sitúa el monográfico en el marco del fenómeno del desdibujamiento del sentido de la educación y del aprendizaje escolar. Se señalan algunas manifestaciones e implicaciones de este fenómeno y se presentan cuatro tendencias generales, presentes en las cuatro contribuciones del monográfico, subyacentes en algunas prácticas pedagógicas innovadoras que sitúan la preocupación del sentido del aprendizaje escolar en el centro de la acción educativa

En este artículo, presentamos una práctica de aula en la que podemos introducir situaciones de aprendizaje que conlleven tareas enmarcadas en contextos cercanos al alumnado. Partimos de las nuevas posibilidades comunicativas que nos ofrecen las tecnologías. La experiencia pretende introducir una nueva construcción discursiva, la textualidad digital, a partir de la creación y gestión de una ciudad utilizando el juego Simcity.

En este artículo, se describe una experiencia que tiene como finalidad desarrollar itinerarios personalizados de aprendizaje en el entorno escolar. Consideramos que es una buena forma de captar los intereses del alumnado para personalizar su currículo y conseguir, de este modo, promover la motivación de los niños y niñas, dando un nuevo sentido al aprendizaje escolar. Se refuerza la construcción de una identidad sólida que mejora la capacidad y disposición para aprender del alumnado.

Y tú, ¿qué puedes explicarnos?: Cómo hacer emerger los saberes informales Rosa Maria Balsells Font, Ramon Francolí Martínez, David Vilalta Murillo

No solo se aprende en la escuela. Este artículo presenta una práctica en la que todo el mundo tiene un rol destacado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, donde podemos poner a disposición de los demás aquello que sabemos o hemos aprendido fuera y dentro del ámbito escolar. Estos procesos de transferencia de conocimientos generan identidad de aprendiz, y predisponen a hacerlo a lo largo de la vida. Asimismo, si el centro educativo se organiza basándose en estos principios, se inician procesos cualitativos de mejora institucional.

La realidad socioeducativa que estamos viviendo implica la necesidad de reflexionar sobre las dimensiones espaciotemporales en que se producen los procesos de aprendizaje. Una mirada holística de la educación, según la lógica actual del conocimiento en red, obliga a contemplar una educación a lo largo y ancho de la vida, ampliando ambas dimensiones en la búsqueda de itinerarios formativos personalizados.

jueves, 10 de julio de 2014

Las bibliotecas de piedra, tal como las hemos conocido, deberían convertirse en el anclaje de las digitales

La biblioteca en temps mutants por Toni Sala en la revista "El Núvol"


Toni Sala en este articulo de opinión nos da respuesta a la pregunta: ¿Cómo es que las bibliotecas físicas, tal como las hemos entendido hasta ahora, no se han convertido ya en ruinas sino que vemos que se mantienen y que incluso prosperan?

"Por un lado, porque cuanto más incorporeidad más cuerpo se necesita. No hay espíritu sin cuerpo: el espíritu pide siempre una vuelve material. Pero más allá de esto, porque no se nos transformen en ruinas, deberán verlas venir y adaptarse a un nuevo mundo y a unos tiempos bárbaros - en el sentido de diferentes y difíciles de entender. 

Las bibliotecas de piedra, tal como las hemos conocido, deberían convertirse en el anclaje de las digitales. No por las actividades que puedan hacer alrededor de los libros, que también - la biblioteca de Alejandría tenía un museo, jardines, incluso un pequeño zoológico; otras bibliotecas han tenido laboratorios, y todo suma, pero todo esto es periférico -, sino, al contrario, para que se mantenga lo que hay en el corazón mismo de los libros. 

Las bibliotecas deberán batallar para no convertirse en una máquina más, deberán batallar por su libertad, como se ha tenido que hacer siempre. Al contrario de lo que podría parecer, las bibliotecas, hoy, tendrían que haberse vuelto más importantes, como salvaguardas del alma de los libros, y el trabajo de los bibliotecarios más esencial, porque personifica la esencia de estos libros. Siempre han tenido una responsabilidad grande, y las responsabilidades se ponen a prueba en los momentos de cambio. 

Los sumerios hablaban de los catalogadores de libros como los "ordenadores del universo." Hoy el grueso de la catalogación la hacen los ordenadores eléctricos, pero la dirección de estos ordenadores, el alma, la humanización de estos libros infinitos, necesitará la aportación de los bibliotecarios. En las altas instancias estatales, pero sobre todo en los pueblos y en los barrios y en el contacto directo con los lectores. Como intermediadores, deben cumplir dos funciones, una consecuencia de la otra: elegirlos (suministrando los mismos), y garantizar la libertad del usuario respecto a los libros. 

¿Como se hace esto, cómo se abren y se mantienen abiertas las vías a la libertad? Se ha hecho muy famoso últimamente un verso de Margarit que dice "La libertad es una librería". El verso está bien, pero la libertad la define mejor una biblioteca. Son bibliotecas, lo que periódicamente queman los represores: a Nínive y en Alejandría, en Berlín y en Sarajevo, el Quijote y Farenheit 451. Poco o mucho la librería se mueve por intereses comerciales, y eso quiere decir que allí el lector tiene la última palabra, y debe salir satisfecho. En una biblioteca pública, en cambio, los libros se mueven por intereses que si no son humanistas tampoco son comunitarios, y el humanismo no es más que la libertad. 

Hay maneras más sutiles de cercar la libertad, además de censurar o quemar libros. Una de las más habituales en tiempos de cambios es el ahogamiento por exceso. La multiplicación de libros gracias a internet ha tenido un efecto parecido al que debía conllevar la invención de la imprenta. Apenas un cuarto de siglo después de que la primera imprenta comenzara a funcionar, un impresor y humanista de Venecia, Girolamo Squarciafico, ya fijarse en la paradoja de que "los libros en abundancia hacen menos estudiosos a los hombres."